jueves, 31 de diciembre de 2009

ADIÓS 2009, ADIÓS

Los años son de las pocas cosas que nos gusta ver morir. A los que el año no les ha ido maravillosamente, depositan toda su fe en ese nuevo número que representa el año que se acerca. A los que el año les ha ido bien, también esperan con emoción el fin de un conjunto de 365 días, en algunos casos, 366, y cerrar así un lapso de tiempo que les ha sido favorable antes de que ocurra algo al final que lo estropee. Así, como cada 31 de diciembre, toca despedir el año por todo lo alto, o almenos, esto es lo que siempre se intenta en un principio.
El año que despedimos hoy, el 2009, ha sido, para mí, un año lleno de acontecimientos y contrastes. Aun con todas las cosas negativas que he vivido, este 2009 se impone como el mejor año de mi vida. Tengo que reconocer que, desde hace unos 3 o 4 años, cada año que finaliza es el mejor, viéndose sustituído por el que le prosigue, cuando el segundo llega a su fin.
Este año, último de la primera década del siglo XXI, ha sido un año de retos, sobre todo en relación a los estudios; un año de ilusiones que después han fracasado; otras que han resurgido meses después, cuando parecía ya imposible; ha sido un año de viajes increíbles que han generado unos recuerdos que dudo que pueda olvidar; ha sido un año de enfrentamientos, con sus reconciliaciones; un año en el que he conocido mucha gente nueva; un año con cambios en las relaciones con gente ya conocida; un año de ilusiones por parte del fútbol, deporte del que no soy gran seguidor, pero que el Barça lo ha llenado de algo muy especial; un año de fiestas; bailes increíbles y un largo etc, sin olvidar la CONQUISTA de la mayoría de edad.
Me siento feliz, ha sido un gran año. Quiero despedirlo por todo lo alto y recibir el siguiente haciendo lo que más me gusta que, como muchos ya sabéis, es bailar. Pasadlo muy bien esta noche, pero que sea sólo un preámbulo de todo lo bueno que os espera en este 2010 a punto de estrenar y deciros, ya para terminar, que gracias por haber formado parte de mi vida en este año, cuento con vosotros para el año que viene.
FELIZ 2010

viernes, 18 de diciembre de 2009

MI DETERMINACIÓN

Pocas veces en la vida uno tiene realmente claro qué es lo que quiere. La satisfacción que produce saber qué quieres es enorme, si bien la angustia se apodera de ti también de una manera acusadora por miedo a no conseguir lo que tanto anhelas. Yo sé lo que quiero. Más bien dicho, sé a quién quiero. Sé que esa persona no me da la espalda, precisamente, y que hay sentimientos mútuos que hacen que se hayan dado las circunstancias para que se produzcan varias cosas y momentos que tengo grabados en mi memoria.
Aun así, ésto no es fácil: sé que yo no soy fácil; no me refiero a ser una persona inalcanzable, no creo que tenga ningún valor añadido al hecho de ser humano que no tengan los demás, no destaco precisamente por cualidades físicas ni de personalidad. Con lo de no ser fácil, me refiero a que me cuesta mostrarme tal como soy, con todas mis carencias (y mis no carencias, por supuesto) y someterme así a "juicio", un juicio que me da miedo perder. Ahora, las cosas han cambiado: hace dos días tuve una conversación con él y he visto que las cosas no van por el buen camino, así que ya ha llegado la hora de aprender a desnudarme sentimentalmente, mostrar quién soy, cómo soy, qué quiero y qué vengo a hacer aquí.
Lo haré, lo haré por él, por un futuro, por mil razones. No sé cuánto tiempo me traerá completar el proceso, pero no pienso perder una oportunidad que me da la vida para ser feliz y hacer feliz a alguien por ese miedo que me ha estado atormentando 18 años, siempre pidiendo deseos a realmente no sé quién para ver cumplidas mis ilusiones sin realmente tener que dar la cara. Ahora sé que muy pocos de esos deseos se cumplieron, así que toca ponerse manos a la obra. El tiempo de cambiar ha llegado, y ésta es mi determinación.

sábado, 5 de diciembre de 2009

WHAT A FEELING

Ayer fue un día maravilloso. No exagero, fue increíble, un día de esos tan bonitos y especiales que no se olvidan ni que te lo propongas. El día empezó a las 8h, cuando me levanté, un poco nervioso por lo que me esperaba y con un grano con el que no contaba, pero eso no pudo arruinarme la jornada. La clase terminó antes de lo previsto, eso me dió seguridad y tiempo antes del gran momento... Los nervios se habían apoderado de mí, me fui con Marta a comprar y no podía dejar de mirar el reloj... los minutos iban pasando... y por fin, llegó la hora. Fue GENIAL, viví, junto a él, momentos muy tiernos, me reí, me sentí como en una nube, fue... MARAVILLOSO... no tengo palabras... y todo eso... rodeado de un entorno prenavideño que saca lo mejor de uno mismo... fue PRECIOSO.

(L)

lunes, 23 de noviembre de 2009

peligrosa felicidad

Estoy feliz. Es más, soy feliz. Últimamente me siento muy bien. Vivo momentos muy buenos (otros no tanto, pero tampoco malos), tan buenos que el otro día, el sábado, tuve un momento de emoción repentina y casi echo a llorar mientras estaba conduciendo (sí, por fin he empezado las clases prácticas de coche). En lo profesional, en mi caso, la universidad, voy haciendo y he encontrado por fin una manera de organizarme que, de momento, parece correcta, aunque no podré aplicarla plenamente hasta el segundo semestre, creo, ya que, aunque ahora ya haya empezado a cambiar, quedan atrás cosas por zanjar y todo esto se acumula y va pesando. Por lo que hace a aspiraciones no profesionales pero también de habilidad o como se las quiera llamar, por fin he empezado las prácticas de conducir, como he dicho antes, y de momento, no se me da mal, ¡pensaba que sería algo mucho peor! Con las amistades, a parte de las nuevas de la universidad, mantengo las de años atrás y parece que los nubarrones que se habían postrado este verano empiezan a desaparecer, veré el momento cumbre este sábado, quiero. En relaciones más íntimas, podríamos llamarlo, estoy reviviendo algo pasado que no cambiaría por nada... y lo estoy reviviendo de una manera nueva que creo que es más sana para mí y también para él. No se sabe cuál será el futuro de ésto, ni hemos definido los sentimientos que nos mueven a comportarnos así, pero no pienso comerme el coco y dejaré que las cosas fluyan, sin llegar a ser pasota, para evitar un colapse mental y obsesionarme, acabando destruyéndolo todo sin ningún motivo.
En definitiva, creo que he recuperado, con todo esto, la estabilidad emocional de la que he carecido todo este verano y parte del otoño, y parece que las cosas van a mejor.
Único temor: el examen del jueves.

sábado, 14 de noviembre de 2009

un sourire

Cada año, mujeres de 20 y tantos llegan a Nueva York en búsqueda de las dos Ts: Tiendas... y Tíos. Éstas son las palabras que Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) pronuncia al principio de la película de Sexo en Nueva York. Aun siendo chico, estas dos ideas, extrapolándolas a mi vida, se han convertido en leitmotiv de mi existencia (de manera importante pero no única) en estos últimos años.
Las necesidades que me provocan las tiendas son fáciles de cubrir: sólo es necesario el dinero para poder adquirirlo (no quiero frivolizar con cuestiones monetarias, hablo desde mi perspectiva, no me refiero a que sea una facilidad universal, sé que no es así), mucho más difícil es encontrar que te guste algo; pero bueno, una vez encuentras lo que estabas buscando o simplemente algo que te llena en ese sentido, si te queda bien (según tú mismo, las opiniones ajenas no siempre ayudan), te diriges hacia el mostrador y pagas. Es algo fácil, a veces, rápido, y no acostumbra a producir dolor alguno, si no es que te gastas algo fuera de lo que tú mismo consideras normal.
En cuanto a los tíos, la cosa... ya no es tan fácil... básicamente, porque la supuesta búsqueda de tíos es algo poco definido y deja abiertas muchas opciones (hay quien las deja todas abiertas, creyendo que así entrará alguno por alguna de las opciones): puedes buscar al hombre de tu vida; al novio de tus próximos meses o años, pero no más; al chico de la semana; al de la noche y un largo etc. Yo soy de los que buscan el amor, aunque dicen que si lo buscas, no lo encuentras, pero no puedo evitarlo... Sin embargo, no supe cerrar la puerta al sexo sin compromiso y se colaron (demasiadas) visitas inesperadas a las que no pude frenar. Realmente, no sé si las quise frenar en un primer momento; creía que su visita compensaba el abandono que sufría por parte del amor, que nunca se presentaba... Después me daba cuenta de que no compensaba nada, cada vez, después del "encuentro", me invadía una sensación extraña no agradable, precisamente... y me autodecepcionaba... Pensaba: "no volveré a caer" y siempre acababa cayendo, con el mismo o con otro, pero la cosa no parecía terminar... bien, aún estoy buscando este fin... pero creo que ahora la cosa ha cambiado: cuando alguien a quien aprecias te dice que puedes cambiar y que te mereces algo mejor si es eso lo que tu quieres, te crees con más fuerzas. Si esa persona te abraza, no te prohibe llorar... Si esa persona te apoya y se preocupa, te sientes con más fuerzas y ganas... Eso es lo que me pasó ayer y me siento mucho mejor desde entonces... Pero esto no ha terminado, aún queda algo muy importante: No dejes que esa persona crea que sólo la utilizas como pseudopsicólogo y demuestrale lo mucho que te importa, cuéntale cosas que no sean tristes, preocúpate por sus sentimientos... En definitiva, hazla sonreír como te ha hecho ella a ti, y verás como podrás contar con alguien de por vida.
Si ho arribes a llegir, merci per tot :)

viernes, 30 de octubre de 2009

idiota

No recordaba lo que era sentirse idiota. Esa sensación de fracaso que aparece cuando se te cruza una piedra en el camino que no te deja avanzar porque no hay manera de levantarla y quitarla de allí, esa piedra que opone una resistencia constante en el tiempo y consigue acabar con tus ganas y voluntad, por lo que abandonas tus ilusiones con la excusa de que las retomarás algún día, aunque algo dentro de ti tiene miedo a que realmente eso no ocurra y ese propósito jamás se vea cumplido. He tenido constantes problemas en mi vida, sobre todo personal, en estos últimos dos años, aunque nunca había tenido la sensación derrotista que me invade esta mañana.
Este golpe en la cabeza, este aviso de que algo va mal me lo ha dado hoy, hace unos 20 minutos, un ejercicio de Bioestadística que no veo como resolver, y me he dado cuenta que no presto atención nunca a las instrucciones para poder después resolver las contrariedades que aparecen en mi vida (no presté atención en las lecciones de Bioestadística de esta semana). Quizá me he saltado las lecciones que hacen referencia a la solución de los problemas personales, aunque hay quien opina que no son soluciones universales y que dependen de cada sujeto, pero en el fondo, yo creo que hay un esquema general con el que más o menos podríamos guiarnos todos un poquito y evitar así muchos malos ratos. Bien, me los he saltado, y dudo que pueda volver atrás para asistir a esas "lecciones" y de paso enmendar errores anteriores, así que me tocará forjar mi propio esquema resolutivo, basado en las (malas) experiencias y encontrar así un atisbo de luz que me lleve a un destino mejor.
Bien, ahora voy a ver si encuentro el esquema resolutivo del problema de Bioestadística...
Cuidense

jueves, 8 de octubre de 2009

ELLA

La mirada fija en algun punto del horizonte, un punto imposible de adivinar en el reflejo de esos ojos verdes que gustan cada vez que los miras, aunque lo hagas por millonésima vez... Esos ojos son una de las armas de mujer con las que ella consigue enamorar o impresionar a cualquier transeúnte que se cruce con ella.
Como no, está orgullosa de sus ojos, pero no lo está más que de su pelo, por ejemplo, ese pelo castaño claro con reflejos rubios. Bien, no son reflejos rubios... Son mechas finas distribuidas con una gracia que pocos peluqueros deben tener, con un aspecto tan natural que requieren una acurada observación por parte de quien se fije en la melena de esa mujer, cosa que no pasa, ya que cualquiera se fija antes en sus ojos y queda aturdido de tal manera que no presta atención en si esos reflejos son naturales o la mano de dios ha intervenido.
Lo que realmente la enorgullece es su juventud. Bien, su fingida juventud. Ella tiene 47 años ya, no es una jovencita, pero eso, los desconocidos no lo saben. Cuando la miran, ven una mujer de unos 30-35 años con unos ojos que encogen el corazón y te dejan paralizado. Ella tiene ese don, un don oculto porque nadie realmente sabe su edad, pero con el que ella consigue manipular hombres constantemente. No es como muchas señoras que intentan recuperar su ansiada juventud vistiendo con ropa que apenas les cabe y mucho menos las favorece, ella se viste como una chica de 30 años y nadie puede decir que le quede mal, ya que parece que esa ropa esté diseñada para ella.
Bien, parece que a esta mujer, las cosas no le deben ir mal. Es lista, además, y tiene un buen trabajo, y un jefe enamorado de ella... Allí reside uno sus problemas, la manipulación que ejerce el capullo de su jefe sobre ella, porque claro, parece muy fácil plantarle cara a un machito imbécil que controla tu puesto de trabajo, pero no es nada simple. Esta atracción que produce en los hombres, utilizada varias veces a su favor, se vuelve en su contra en el trabajo y en el ámbito de su vida personal, ya que no ha encontrado aún (si es que llega a encontrarlo) a un hombre que la valore por algo más que esos ojos verdes, unos ojos que a veces terminan siendo una maldición...
Sexualmente, se siente realizada, pero aún espera un hombre para darle su amor y recibir ella el suyo. De momento, no parece que nada vaya a cambiar. De momento, porque quizá, ese chico que se acerca por la derecha, que acaba de subir al tren, con esos ojos oscuros y esa sonrisa tan blanca... tiene pinta de esconder algo que promete, pero sólo son conjeturas.

domingo, 20 de septiembre de 2009

sábado, 19 de septiembre de 2009

the fear

Miedo. Todos tenemos miedo. Si bien no tenemos miedo ahora mismo, hemos tenido miedo en algún momento del pasado. Si no, lo tendremos en el futuro. Quién no llegue a tener miedo en su vida es que no habrá vivido lo suficiente, porque hasta Superman tenía miedo (de la Criptonita, supongo).
Yo tengo miedo. Tengo miedo a la muerte, al cáncer (porque puede llevar a la muerte), a la soledad, al cambio climático, a muchas cosas... Soy miedoso, lo reconozco, pero el miedo del que quiero hablar hoy es el miedo a actuar (no me refiero al pánico o miedo escénico, de eso creo que no tengo). Este miedo a actuar es el que, cuando tenemos algo claro en nuestra cabezita y sabemos que toca actuar para conseguir lo que queremos (o almenos intentarlo), no nos atrevemos. Eso siempre me ha pasado, nunca he sido de dar el primer paso en las relaciones personales, por ejemplo, y normalmente he tenido la suerte que se me han acercado ellos primero y a partir de allí, todo a empezado a rodar, con más o menos gracia (casi siempre poca gracia, para qué engañarme).
Lo peor es cuando al miedo a actuar se une al miedo al que la cagues porque la persona en la que te fijas, no sabes como reaccionará si se lo dices (se lo puede tomar mal si no le va este rollo, por ejemplo). Esta situación produce stress pero a la vez estás bien porque te sientes feliz cuando estás con esa persona, aunque no pase nada... todo esto es complicado, no puedo ver qué pasará y prefiero no tirar coetes ni tirarme al pozo antes de tiempo así que... ya les informaré ;)

lunes, 14 de septiembre de 2009

la surprise

- me gusta como chocan las gotas de lluvia contra el cristal cuando el tren está en marcha.

- si te fijas bien, parecen espermatozoides.

- tú siempre tan romántico... te fijas en cada cosa, ¡por dios!

- no hubieses dicho nada... no hubiera contestado y no te habrías molestado, ¿no?

- no me he molestado, imbécil, hahah. Sólo digo que siempre se te va la mente pa' lo mismo, no me lo niegues...

...

- ¡Dios! ¿Quién le pone el nombre "Fluchos" a una marca de zapatos? Qué mal gusto...

- Ellos se lo ponen, ¿no lo ves?

- Claro que veo el cartel, por eso mismo lo he dicho... a saber de dónde sacaron este nombre...

- Quizá querían decir que sus zapatos eran cómodos y querían ponerle "fluixos" pero no supieron escribirle, cabe la posibilidad, hahah.

- ¡hahahahahahaha! Esto me recuerda a mi exprofe de química... que no sabía decir "fluixos" y decía flucsus. Todo un diccionario, esa mujer...

- yo he dicho fluchos, no flucsus, no me rayes.

- perdona ehh... ¿qué coño te pasa conmigo últimamente? ¿te he hecho algo?

- no, hacerme no... lo contrario, no haces nada por o para mí. Siempre pendiente de tus "novios", tus problemas, tus compras... y nunca estás por mí, a veces me siento muy imbécil.

- no digas eso... sabes que no es verdad. Vale, quizá últimamente estoy un poco liado con todo esto de la uni, es algo nuevo, y vale, te doy mucho la bara con mis problemas... pero no eres el único. Y lo de novios, nada cariño, no son novios.

- no me llames cariño, qué marica...

- uh perdone macho de España... siento no ser heterosexual, hahahah

- te perdono, tranquilo. Por lo que veo, con lo de los problemas, soy un confesor más... vale vale...

- ¡no eres un confesor más! en serio, ¡qué susceptible! dime qué debo hacer para que estés bien conmigo, en serio, esto es... waaah, ¡me saca de mis casillas!

- te quiero.

- yo también te quiero. No sexualmente, sino sensualmente, como se quiere a los amigos.

- pues tenemos un problema.

- ¿Cuál...?

- yo sí te quiero sexualmente, que digamos. Me gustas mucho. Esa manera de hacer tan tuya, esos prontos repentinos que dan risa más que miedo, esa mirada, ese movimiento que haces con los labios, este cuerpo que parece tan frágil, como si fuera una obra de arte...

- para por favor, me voy a morir de vergüenza...

- ¿te avergüenzas?

- no, no... pero no sé... ahora sí que me siento mal...

- yo no quería que te sientieses mal...

- lo sé, lo sé. No es por tí, es por mí, por como te he tratado... Joder lo siento, perdóname...

- No llores... por favor, no. Venga ven, que te abraazo, aunque no sea yo de hacer eso...

- bfff... no sé que decir....

- prométeme algo: no te enamores ni te acuestes con ningún imbécil... sólo yo puedo ser tu imbécil. Yo te protegeré cuando te hagan daño los que en principio no parecían imbéciles, pero con los que se ve que lo son desdel principio... con esos, tú te las tendrás que ver...

- no eres imbécil, capullo. Lo prometo, no me acercaré a imbéciles...

- ahora bésame

- ¿Cómoooo?

- era broma, hahahahah. Quería ver si caías fácilmente. Veo que tendré que trabajármelo un poco más.

- sí, ya no soy tan fácil como en verano.

- mejor, así será un reto... mmmm, me gustan los retos.

- y a mí, creo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

orgullo

No aprendo, ya es algo definitivo. Pensaba que el domingo pasado, día que inauguré el blog si mal no recuerdo, había tomado una determinación que iba a cumplir: romper con mi "vida pasada", en concreto, con la de este verano.
No iba a acostarme con nadie más nada más conocerle (o sin saber su nombre), no iba a acostarme con más de una persona en una noche, no iba a mover el culo en la cara de los tíos, etc. En definitiva, no iba a dar motivos para que me siguiesen llamando puta, putón o palabras del mismo campo semántico y/o familia léxica.
Bien, hasta aquí todo bien. En la escasa semana que había pasado, yo iba cumpliendo este pacto que había hecho conmigo mismo y con algunas amigas y amigo, aunque la euforia provocada por los comentarios sobre mí de algunos chicos pues... me han motivado, para qué engañarnos, y soy avaricioso y siempre me ha gustado tener mucho de todo y destacar en algo, y como últimamente los elogios siempre son por la misma cosa... pues esa cosa tira.
Cumplir el trato será algo difícil, aunque prometo que lo intentaré. De momento, tengo también otra meta a la vista... eso sí, si la otra meta no se cumple, señoras y señores, es fácil que caiga en manos de algún espavilado como caperucita cayó en manos del lobo feroz.
Sé que el texto de hoy no expresa mucho y no tiene nada de profundo, pero necesitaba compartir este problema con vosotros.
Buenas noches.

martes, 8 de septiembre de 2009

self-confidence

Todo el mundo recomienda tener autoestima y confianza en uno mismo. Dicen que son dos cosas básicas para poder andar por la vida y no derrumbarte a la primera que te encuentras con una dificultad, sea una piedra en el camino que no te deje pasar con el coche o un jefe o jefa al más puro estilo (o sucedáneos) Miranda Priestley en El diablo viste de PRADA. Dicen también que estos dos términos son ahora más necesarios que nunca porque hemos entrado en un mundo global y competitivo que no es apto para gente que flaquea ante un cuestionamento de sus cualidades y que no sepa venderse, porque, señoras y señores, somos como un producto en el supermecado cuando entramos en el mundo laboral: tenemos que ser los mejores y no salir muy caros y, para demostrarlo, debemos presentarnos al puesto de trabajo convencidos de que somos la mejor opción para que ellos también lo crean.
Es ahí donde hacen acto de presencia estos dos conceptos: para convencernos de que somos los mejores, necesitamos confianza en uno mismo y también dosis de autoestima, que nos servirán para inmunizarnos ante los ataques del que nos entreviste, que tiene la función de hacernos pensar que no somos los mejores para así poder ver si hay que tomarnos en serio para el trabajo o no.
No sólo en este mundo laboral tan competitivo necesitamos estas dos palabritas tan magníficas, estas dos palabras son la clave también en lo que se refiere a relaciones de pareja, sean largas o cortas, porque, en primera instancia, te ayudan a que esa persona se fije en tí (no hay que pasarse de listo ni de chulo, porque se acaba dando asco) y, más tarde, si empiezas una relación, estos dos conceptos podrán ayudarte en momentos de flaqueza y también para dejar varias cosas claras a tu pareja (no pretendo ser el Dr. Amor dando consejos de estos, no soy yo una persona apropiada para hablar de lo que son las relaciones estables).
Después de esta más que suficiente introducción (la autoestima y la confianza en uno mismo también sirven en otros campos pero no quiero hacer hincapié en eso), me centraré en lo que realmente me importa: ¿en qué basamos esta autoestima y autoconfianza? No hay unas reglas o recomendaciones claras en esto de conseguir querernos a nostros mismos, así que cada uno echa de lo que tiene más a mano, en principio, y si no tiene a lo que echar mano, es cuando empiezan los problemas y no se consigue la autoestima y confianza deseadas.
Hay quien encuentra la autoestima en su propia belleza (eso es tener suerte, aunque la belleza es algo sujetivo y tiene el tiempo en contra), hay quien puede ir más allá de algo físico y ve en uno mismo cualidades como la bondad, la paciencia, la responsabilidad, el savoir-faire... o la inteligencia, una arma muy poderosa que, unida a la belleza, genera una de las mejores combinaciones para poder resistir y ascender en este mundo tan... complicado, a veces superficial, estrambótico... en definitiva, el mundo competitivo del que antes hablaba. Estos casos son los que vemos normales y nos gustaría que todo el mundo se sintiese identificado por basar su autoestima y autoconfianza en su persona, sea por algo más profundo o menos, no entraré en esas batallas... Pero resulta que NO SIEMPRE ES ASÍ. Igual que a lo de a falta de pan, buenas sean tortas, hay quienes no podemos ver muchas cualidades en nosotros mismos así que optamos por comprarlas. No compramos inteligencia ni bondad ni belleza (aunque se ha tirado mucho de cirujano plástico últimamente, pero la cosa empieza a caer), compramos artículos que hacen que nos sintamos mejor con nosotros mismos, simplemente por tenerlos o porque creemos que con ellos descubrimos alguna cualidad nuestra que estaba escondida. Así nos encontramos que unos zapatos de Louboutin, un bolso de Prada, unas gafas de Chanel y un vestido de Marc Jacobs pueden dar a uno más autoestima que la terapia de cualquier psicólogo cuando no encontramos cualidades en nosotros mismos. Yo era (o soy, no lo sé) de ese grupo, no a la escala de Chanel o Prada pero sí con otras marcas más "populares" como Ralph Lauren, Burberry, que también tienen sus colecciones exclusivas y carísimas pero también tienen líneas más asequibles, si bien también son de cierta categoría. Ahora lo tengo más superado, quizá no tenga las cualidades que me gustaría tener (tengo algunas que me prohibo nombrar aquí, me autocensuro) pero ahora, yendo con unos pantalones de H&M, una camiseta de River Island y un jersey de Zara, puedo sentirme a gusto conmigo mismo. No sé como lo he conseguido, supongo que el apoyo de la gente a la que importo ha sido la principal fuente de "energía positiva" que me ayuda a enfrentarme a los problemas si bien también he contribuído yo en esta mejora de mi autoestima y confianza, aunque no sé deciros cómo (los piropos siempre ayudan, también).
En definitiva, estoy feliz de poder decir que aunque tenga días de bajón en los que quizá ni las compras puedan revitalizarme, he conseguido no estar permanentemente deprimido y desilusionado conmigo mismo y quería compartirlo con la (poca) gente que va a leer esta nueva entrada en mi blog.
Ánimos a quienes no hayan logrado ese grado de autoestima y confianza deseado, no hay qe rendirse.

domingo, 6 de septiembre de 2009

el comienzo

Escribir nunca ha sido lo mío... bien, escribía de pequeño, en el colegio, cuando llegaba el 23 de abril y celebrábamos un concurso literario de participación obligatoria. Bien, eso no cuenta, no era más que algo impuesto por los profesores donde más que premiar la calidad de la escritura, se galardonaba la originalidad de ésta. Supongo que ésto llegó a cansarme y por eso, desde sexto de primaria, no he escrito nada. Bien, no puedo decir que no lo haya intentado, lo intenté pero no salió nada esperanzador, aunque tampoco prometo que de esta nueva etapa salga algo que merezca la pena, pero almenos espero quedarme más descansado y aclarar mis ideas tanto para mí como para los demás.
Debería presentarme (aunque no sé a quién, porque no hay garantías de que ésto llegue a ser leído por alguien): me llamo Pau, tengo... casi 18 años, me queda un mes exacto para ser mayor de edad; mañana empiezo la universidad, medicina, me esperan seis años de carrera que no sé cómo me irán, un MIR y unos cuantos años más de especialidad... lo mejor de esta larga etapa de estudio será que aludiré varias responsabilidades y podré seguir viviendo y experimentando lo que ofrece este mundo, si bien desde una nueva perspectiva, ya que mi conducta actual es un poco... DEGRADANTE.
¿Qué espero? no lo sé, no tengo ni idea... ¿comerme el mundo? no llegaré a eso, lo sé... (aunque me gustaría hacer algo importante sí, no soy de los que le da miedo comerse el mundo por el número de calorías que eso comportaría)
BIEN, no me enrollo más... he empezado hablando de cuando era pequeño y he acabado hablando de calorías... es una presentación quizá un poco rara, dejémoslo en peculiar, pero es que yo, no soy nada típico.

Bienvenidos a éste, mi blog.