sábado, 14 de noviembre de 2009

un sourire

Cada año, mujeres de 20 y tantos llegan a Nueva York en búsqueda de las dos Ts: Tiendas... y Tíos. Éstas son las palabras que Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) pronuncia al principio de la película de Sexo en Nueva York. Aun siendo chico, estas dos ideas, extrapolándolas a mi vida, se han convertido en leitmotiv de mi existencia (de manera importante pero no única) en estos últimos años.
Las necesidades que me provocan las tiendas son fáciles de cubrir: sólo es necesario el dinero para poder adquirirlo (no quiero frivolizar con cuestiones monetarias, hablo desde mi perspectiva, no me refiero a que sea una facilidad universal, sé que no es así), mucho más difícil es encontrar que te guste algo; pero bueno, una vez encuentras lo que estabas buscando o simplemente algo que te llena en ese sentido, si te queda bien (según tú mismo, las opiniones ajenas no siempre ayudan), te diriges hacia el mostrador y pagas. Es algo fácil, a veces, rápido, y no acostumbra a producir dolor alguno, si no es que te gastas algo fuera de lo que tú mismo consideras normal.
En cuanto a los tíos, la cosa... ya no es tan fácil... básicamente, porque la supuesta búsqueda de tíos es algo poco definido y deja abiertas muchas opciones (hay quien las deja todas abiertas, creyendo que así entrará alguno por alguna de las opciones): puedes buscar al hombre de tu vida; al novio de tus próximos meses o años, pero no más; al chico de la semana; al de la noche y un largo etc. Yo soy de los que buscan el amor, aunque dicen que si lo buscas, no lo encuentras, pero no puedo evitarlo... Sin embargo, no supe cerrar la puerta al sexo sin compromiso y se colaron (demasiadas) visitas inesperadas a las que no pude frenar. Realmente, no sé si las quise frenar en un primer momento; creía que su visita compensaba el abandono que sufría por parte del amor, que nunca se presentaba... Después me daba cuenta de que no compensaba nada, cada vez, después del "encuentro", me invadía una sensación extraña no agradable, precisamente... y me autodecepcionaba... Pensaba: "no volveré a caer" y siempre acababa cayendo, con el mismo o con otro, pero la cosa no parecía terminar... bien, aún estoy buscando este fin... pero creo que ahora la cosa ha cambiado: cuando alguien a quien aprecias te dice que puedes cambiar y que te mereces algo mejor si es eso lo que tu quieres, te crees con más fuerzas. Si esa persona te abraza, no te prohibe llorar... Si esa persona te apoya y se preocupa, te sientes con más fuerzas y ganas... Eso es lo que me pasó ayer y me siento mucho mejor desde entonces... Pero esto no ha terminado, aún queda algo muy importante: No dejes que esa persona crea que sólo la utilizas como pseudopsicólogo y demuestrale lo mucho que te importa, cuéntale cosas que no sean tristes, preocúpate por sus sentimientos... En definitiva, hazla sonreír como te ha hecho ella a ti, y verás como podrás contar con alguien de por vida.
Si ho arribes a llegir, merci per tot :)

2 comentarios:

  1. Pau, el text m'ha emocionat!
    Vull que sapigues que pots comptar amb mi per al que vullgues, si en algun moment necessites que algú t'escolte no dubtes en telefonar-me!
    No és impossible, Pau. A vegades les coses son més fàcils del que semblen.

    Tant de bo algun dia tinga la sort de coneixer-te! M'encantaria! Pense que tenim moltes coses en comú.


    Una simpàtica abraçada, petons i molts ànims!

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