sábado, 24 de abril de 2010

Sant Jordi

Ayer, 23 de abril, fue el día de Sant Jordi, el día de la rosa y el libro en Catalunya. Si bien Sant Jordi es patrón de varios países (véase Inglaterra, Georgia (ciertamente no lo sé, pero lo supongo por el nombre y su bandera) y otros), en Catalunya la fiesta adquiere algo especial (digo fiesta porque es una celebración, porque realmente, no es el tipo de fiesta de esos en los que la gente no trabaja, porque sí, sí que se trabaja): es un día en el que la cultura vive una promoción especial y todos seamos que alguien nos aprecie para recibir algún regalo, sea una rosa o un libro. No contaré de dónde viene el hecho de regalar rosas a las mujeres (historia de Sant Jordi) y libros a los hombres (Cervantes), concepción tradicional de la fiesta que ha ido evolucionando hasta el punto que casi todo el mundo recibe libros ese día y hay hombres que también reciben rosas (como yo). Siempre había querido pasar una Diada de Sant Jordi enamorado, pero como bien sabéis, los capítulos anteriores de mi vida no me lo permitieron, y vivía de los libros que me compraban (y me siguen comprando) mis padres, mis abuelos y mis tíos. También a veces caía algún otro libro, hasta una rosa, gracias a los premios del colegio, pero este año ha sido claramente diferente: el amor llamó, esta vez decidido, el 27 de febrero de este año a mi puerta, y ayer lo pude celebrar: recibí mi primera rosa y mi primer libros con connotaciones amorosas... Como no, yo regalé mi primera rosa y libro también en demostración del amor. Fue un bonito día: llegué a Barcelona, compré una camiseta (es lo que tiene que tu novio se llame Jordi, es también su santo, así que le compras más cosas) y me dispuse a conseguir una rosa... Di vueltas y más vueltas hasta que una me convenció... Ya tenía el pack: libro + rosa + camiseta... sólo faltaba esperar. En aquel momento, al girar mi vista atrás, descubrí una rosa que rompió mi esquema... miré con desprecio la rosa adquirida a penas 10 minutos antes y compré esa rosa, una rosa que no había visto yo antes durante ese día. Él me sorprendió 10 minutos antes de lo previsto, me dió una rosa, le dí una rosa... Antes claro, besos, algo que no debe faltar nunca. Fuimos a un sitio más tranquilo, nos dimos los libros, la camiseta... vi que la cagué con un comentario que había hecho el día anterior... hahah Comimos, después de dar mil vueltas para poder encontrar un sitio... y seguimos con el día, felices, disfrutando de su día, que se había convertido en nuestro. Me fuí a casa con una gran sonrisa y cara de atontado, le regalé la rosa que había comprado al principio y que no me convencía a mi madre, quedando como un buen hijo, y fui a reclutar mis otros libros. Por la noche, cena con tres amigas: ponernos al día, cotilleos y recordar cosas que nos ocurrieron. Mis 4 libros: Sexo en Nueva York, Codi Genètic, Gossip Girl 1 y La Apuesta. El día: un gran Sant Jordi, sin duda, el mejor de mi vida.

domingo, 11 de abril de 2010

hola esperanza, adiós inspiración

Soy feliz. Últimamente no escribo por falta de tiempo pero, sobre todo, por falta de inspiración. Creo que debo tener el síndrome del pseudopoeta romántico (me lo acabo de inventar, si no es que nadie lo había nombrado antes), sólo me inspiro si tengo problemas y la desgracia me acecha, creo. Ahora estoy tan contento, tan feliz, tan enamorado, tan liberado también... Vale la pena seguir al pie del cañón pase lo que pase, al final, si hay suerte, llega lo bueno.
Espero recuperar la inspiración sin perder todo lo bueno de lo que ahora disfruto (y si no puede ser, que le den a la inspiración), aunque creo que lo que escriba ya irá por otro camino: no teniendo nada mío malo que contar ni existiendo suficientes palabras para describir todo lo bueno que me pasa, empezaré a desarollar mi talento creativo y a inventar historias (y poder tirarlas adelante, que es lo que más cuesta).
Y ahora dejo esto aquí, que me reclama un nuevo talento que he descubierto hace poco: el dibujo de estructuras anatómicas.
Hasta pronto.