sábado, 16 de enero de 2010

EXÁMENES

No me gustan los exámenes, nunca me ha gustado hacerlos. Es algo que comparto con la mayoría de la gente, lo sé, pero no me gustan sólo por el hecho de que implican que toca estudiar y te ponen a prueba, los exámenes traen consigo un montón de cosas más, muchas de manera indirecta. Está claro que tener que invertir tiempo en estudiar cuando se podría estar haciendo otra cosa, no gusta. Hacer el examen, por mucho que te sepas lo que entra, tampoco gusta, porque nunca sabes si, por las circunstancias que sea, alguna pregunta se te quedará trabada y no podrás contestarla (hecho que puede ampliarse a varias preguntas hasta acaparar el examen entero). Con los exámenes del primer semestre de la universidad, me he dado cuenta de que las cosas son muy diferentes a las de antes: el stress se acumula de manera bestial en estos días, aunque parecía que con Boloña no tenía que pasar (sigue pasando y, además, nos tienen entretenidos el resto del año con cosas de dudosa utilidad). Estos exámenes, los míos, del 25 de enero al 3 de febrero, se presentan agotadores, además, no me he pasado las Navidades amargado estudiando, así que me toca amargarme ahora, a una semana escasa del comienzo. Y ahí empiezan las repercusiones: tengo de sacar tiempo para estudiar de donde sea, lo que me deja sin tiempo libre (aunque sé que pierdo mucho siempre) y agotado, en ocasiones. Pero lo que de verdad me enoja más es no poder mantener el contacto normal com las personas que me importan, aquéllas a las que quiero. Tengo miedo de que este stress pre-exámenes complique las cosas con ciertas personas, no me gustaría nada, y eso me desestabiliza un poco y me roba también tiempo para estudiar, haciendo más grande la pelota, que parece que no dejará de rodar hasta que haya pasado todo esto. Tengo ganas de que pase, de que los exámenes acaben y poder reordenar mi vida, que hace justo unos diez días, era genial. Supongo que no soy el único que está pasando por eso, así que ánimo a todos y ¡suerte! Desapareceré esta semana en búsqueda de la sabiduría perdida en bioquímica, biofísica, biología celular y, en menor medida, bioestadística e introducción a la salud.

martes, 5 de enero de 2010

Ahir va ser EL DIA. Feia dies que em rondava pel cap fer una cosa com la que vaig fer ahir, agafar dos trens i esperar-me a la porta de casa seva. Havia pensat fins i tot visitar-lo a la universitat, però no vaig poder per problemes d'horaris, tot i que no descarto fer-ho més endavant. Tot i així, tampoc descarto tornar a fer el que vaig fer ahir, perquè no crec que sigui una cosa que, un cop feta, no es pugui repetir però, de moment, tinc altres idees. Em va agradar molt fer el que vaig fer ahir, em vaig emocionar i tot fent-ho, perquè em sentia bé i ell també s'hi sentia. En veure'l, tots els nervis acummulats durant la nit i durant el trajecte es van esvair i vaig poder passar una tarda genial amb una persona que també ho és i estimo i admiro. Vam passejar, vaig conèixer Sabadell, vam anar a una teteria, on vam viure moments d'emoció, sinceritat, incertesa i mil paraules més per descriure'ls, i vaig poder tornar a veure que sexy li queda una camisa...
Em va agradar molt compartir la tarda amb ell, quan el tinc a prop, tot és diferent: s'omple tot d'uan calidesa, d'una tendresa que no sé explicar. Em sento segur i a la vegada, despreocupat, és una sensació que no tinc en cap altre moment, i m'encanta. Tan de bo pogués sentir aquesta sensació més sovint (estant amb ell, clar, no la vull sentir amb ningú més), però bé, de moment les coses són com són i els km no els fa desaparèixer cap màquina. De moment, és clar.

jueves, 31 de diciembre de 2009

ADIÓS 2009, ADIÓS

Los años son de las pocas cosas que nos gusta ver morir. A los que el año no les ha ido maravillosamente, depositan toda su fe en ese nuevo número que representa el año que se acerca. A los que el año les ha ido bien, también esperan con emoción el fin de un conjunto de 365 días, en algunos casos, 366, y cerrar así un lapso de tiempo que les ha sido favorable antes de que ocurra algo al final que lo estropee. Así, como cada 31 de diciembre, toca despedir el año por todo lo alto, o almenos, esto es lo que siempre se intenta en un principio.
El año que despedimos hoy, el 2009, ha sido, para mí, un año lleno de acontecimientos y contrastes. Aun con todas las cosas negativas que he vivido, este 2009 se impone como el mejor año de mi vida. Tengo que reconocer que, desde hace unos 3 o 4 años, cada año que finaliza es el mejor, viéndose sustituído por el que le prosigue, cuando el segundo llega a su fin.
Este año, último de la primera década del siglo XXI, ha sido un año de retos, sobre todo en relación a los estudios; un año de ilusiones que después han fracasado; otras que han resurgido meses después, cuando parecía ya imposible; ha sido un año de viajes increíbles que han generado unos recuerdos que dudo que pueda olvidar; ha sido un año de enfrentamientos, con sus reconciliaciones; un año en el que he conocido mucha gente nueva; un año con cambios en las relaciones con gente ya conocida; un año de ilusiones por parte del fútbol, deporte del que no soy gran seguidor, pero que el Barça lo ha llenado de algo muy especial; un año de fiestas; bailes increíbles y un largo etc, sin olvidar la CONQUISTA de la mayoría de edad.
Me siento feliz, ha sido un gran año. Quiero despedirlo por todo lo alto y recibir el siguiente haciendo lo que más me gusta que, como muchos ya sabéis, es bailar. Pasadlo muy bien esta noche, pero que sea sólo un preámbulo de todo lo bueno que os espera en este 2010 a punto de estrenar y deciros, ya para terminar, que gracias por haber formado parte de mi vida en este año, cuento con vosotros para el año que viene.
FELIZ 2010

viernes, 18 de diciembre de 2009

MI DETERMINACIÓN

Pocas veces en la vida uno tiene realmente claro qué es lo que quiere. La satisfacción que produce saber qué quieres es enorme, si bien la angustia se apodera de ti también de una manera acusadora por miedo a no conseguir lo que tanto anhelas. Yo sé lo que quiero. Más bien dicho, sé a quién quiero. Sé que esa persona no me da la espalda, precisamente, y que hay sentimientos mútuos que hacen que se hayan dado las circunstancias para que se produzcan varias cosas y momentos que tengo grabados en mi memoria.
Aun así, ésto no es fácil: sé que yo no soy fácil; no me refiero a ser una persona inalcanzable, no creo que tenga ningún valor añadido al hecho de ser humano que no tengan los demás, no destaco precisamente por cualidades físicas ni de personalidad. Con lo de no ser fácil, me refiero a que me cuesta mostrarme tal como soy, con todas mis carencias (y mis no carencias, por supuesto) y someterme así a "juicio", un juicio que me da miedo perder. Ahora, las cosas han cambiado: hace dos días tuve una conversación con él y he visto que las cosas no van por el buen camino, así que ya ha llegado la hora de aprender a desnudarme sentimentalmente, mostrar quién soy, cómo soy, qué quiero y qué vengo a hacer aquí.
Lo haré, lo haré por él, por un futuro, por mil razones. No sé cuánto tiempo me traerá completar el proceso, pero no pienso perder una oportunidad que me da la vida para ser feliz y hacer feliz a alguien por ese miedo que me ha estado atormentando 18 años, siempre pidiendo deseos a realmente no sé quién para ver cumplidas mis ilusiones sin realmente tener que dar la cara. Ahora sé que muy pocos de esos deseos se cumplieron, así que toca ponerse manos a la obra. El tiempo de cambiar ha llegado, y ésta es mi determinación.

sábado, 5 de diciembre de 2009

WHAT A FEELING

Ayer fue un día maravilloso. No exagero, fue increíble, un día de esos tan bonitos y especiales que no se olvidan ni que te lo propongas. El día empezó a las 8h, cuando me levanté, un poco nervioso por lo que me esperaba y con un grano con el que no contaba, pero eso no pudo arruinarme la jornada. La clase terminó antes de lo previsto, eso me dió seguridad y tiempo antes del gran momento... Los nervios se habían apoderado de mí, me fui con Marta a comprar y no podía dejar de mirar el reloj... los minutos iban pasando... y por fin, llegó la hora. Fue GENIAL, viví, junto a él, momentos muy tiernos, me reí, me sentí como en una nube, fue... MARAVILLOSO... no tengo palabras... y todo eso... rodeado de un entorno prenavideño que saca lo mejor de uno mismo... fue PRECIOSO.

(L)

lunes, 23 de noviembre de 2009

peligrosa felicidad

Estoy feliz. Es más, soy feliz. Últimamente me siento muy bien. Vivo momentos muy buenos (otros no tanto, pero tampoco malos), tan buenos que el otro día, el sábado, tuve un momento de emoción repentina y casi echo a llorar mientras estaba conduciendo (sí, por fin he empezado las clases prácticas de coche). En lo profesional, en mi caso, la universidad, voy haciendo y he encontrado por fin una manera de organizarme que, de momento, parece correcta, aunque no podré aplicarla plenamente hasta el segundo semestre, creo, ya que, aunque ahora ya haya empezado a cambiar, quedan atrás cosas por zanjar y todo esto se acumula y va pesando. Por lo que hace a aspiraciones no profesionales pero también de habilidad o como se las quiera llamar, por fin he empezado las prácticas de conducir, como he dicho antes, y de momento, no se me da mal, ¡pensaba que sería algo mucho peor! Con las amistades, a parte de las nuevas de la universidad, mantengo las de años atrás y parece que los nubarrones que se habían postrado este verano empiezan a desaparecer, veré el momento cumbre este sábado, quiero. En relaciones más íntimas, podríamos llamarlo, estoy reviviendo algo pasado que no cambiaría por nada... y lo estoy reviviendo de una manera nueva que creo que es más sana para mí y también para él. No se sabe cuál será el futuro de ésto, ni hemos definido los sentimientos que nos mueven a comportarnos así, pero no pienso comerme el coco y dejaré que las cosas fluyan, sin llegar a ser pasota, para evitar un colapse mental y obsesionarme, acabando destruyéndolo todo sin ningún motivo.
En definitiva, creo que he recuperado, con todo esto, la estabilidad emocional de la que he carecido todo este verano y parte del otoño, y parece que las cosas van a mejor.
Único temor: el examen del jueves.

sábado, 14 de noviembre de 2009

un sourire

Cada año, mujeres de 20 y tantos llegan a Nueva York en búsqueda de las dos Ts: Tiendas... y Tíos. Éstas son las palabras que Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) pronuncia al principio de la película de Sexo en Nueva York. Aun siendo chico, estas dos ideas, extrapolándolas a mi vida, se han convertido en leitmotiv de mi existencia (de manera importante pero no única) en estos últimos años.
Las necesidades que me provocan las tiendas son fáciles de cubrir: sólo es necesario el dinero para poder adquirirlo (no quiero frivolizar con cuestiones monetarias, hablo desde mi perspectiva, no me refiero a que sea una facilidad universal, sé que no es así), mucho más difícil es encontrar que te guste algo; pero bueno, una vez encuentras lo que estabas buscando o simplemente algo que te llena en ese sentido, si te queda bien (según tú mismo, las opiniones ajenas no siempre ayudan), te diriges hacia el mostrador y pagas. Es algo fácil, a veces, rápido, y no acostumbra a producir dolor alguno, si no es que te gastas algo fuera de lo que tú mismo consideras normal.
En cuanto a los tíos, la cosa... ya no es tan fácil... básicamente, porque la supuesta búsqueda de tíos es algo poco definido y deja abiertas muchas opciones (hay quien las deja todas abiertas, creyendo que así entrará alguno por alguna de las opciones): puedes buscar al hombre de tu vida; al novio de tus próximos meses o años, pero no más; al chico de la semana; al de la noche y un largo etc. Yo soy de los que buscan el amor, aunque dicen que si lo buscas, no lo encuentras, pero no puedo evitarlo... Sin embargo, no supe cerrar la puerta al sexo sin compromiso y se colaron (demasiadas) visitas inesperadas a las que no pude frenar. Realmente, no sé si las quise frenar en un primer momento; creía que su visita compensaba el abandono que sufría por parte del amor, que nunca se presentaba... Después me daba cuenta de que no compensaba nada, cada vez, después del "encuentro", me invadía una sensación extraña no agradable, precisamente... y me autodecepcionaba... Pensaba: "no volveré a caer" y siempre acababa cayendo, con el mismo o con otro, pero la cosa no parecía terminar... bien, aún estoy buscando este fin... pero creo que ahora la cosa ha cambiado: cuando alguien a quien aprecias te dice que puedes cambiar y que te mereces algo mejor si es eso lo que tu quieres, te crees con más fuerzas. Si esa persona te abraza, no te prohibe llorar... Si esa persona te apoya y se preocupa, te sientes con más fuerzas y ganas... Eso es lo que me pasó ayer y me siento mucho mejor desde entonces... Pero esto no ha terminado, aún queda algo muy importante: No dejes que esa persona crea que sólo la utilizas como pseudopsicólogo y demuestrale lo mucho que te importa, cuéntale cosas que no sean tristes, preocúpate por sus sentimientos... En definitiva, hazla sonreír como te ha hecho ella a ti, y verás como podrás contar con alguien de por vida.
Si ho arribes a llegir, merci per tot :)