Soy feliz. Últimamente no escribo por falta de tiempo pero, sobre todo, por falta de inspiración. Creo que debo tener el síndrome del pseudopoeta romántico (me lo acabo de inventar, si no es que nadie lo había nombrado antes), sólo me inspiro si tengo problemas y la desgracia me acecha, creo. Ahora estoy tan contento, tan feliz, tan enamorado, tan liberado también... Vale la pena seguir al pie del cañón pase lo que pase, al final, si hay suerte, llega lo bueno.
Espero recuperar la inspiración sin perder todo lo bueno de lo que ahora disfruto (y si no puede ser, que le den a la inspiración), aunque creo que lo que escriba ya irá por otro camino: no teniendo nada mío malo que contar ni existiendo suficientes palabras para describir todo lo bueno que me pasa, empezaré a desarollar mi talento creativo y a inventar historias (y poder tirarlas adelante, que es lo que más cuesta).
Y ahora dejo esto aquí, que me reclama un nuevo talento que he descubierto hace poco: el dibujo de estructuras anatómicas.
Hasta pronto.
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